Por Dr. Víctor Kerber (*)
De nueva cuenta, como en los tiempos dinásticos, China parece estar impulsando el reordenamiento del mundo en torno a sí misma. Y es porque China es el sol, el centro mismo del universo según el ideograma que la representa.
De nueva cuenta, como en los tiempos dinásticos, China parece estar impulsando el reordenamiento del mundo en torno a sí misma. Y es porque China es el sol, el centro mismo del universo según el ideograma que la representa.
Los chinos se saben dueños de una civilización grandiosa de la que se han nutrido otras tantas no sólo asiáticas, también algunas occidentales. Se dice, por ejemplo, que el spaghetti es la versión italiana de los noodles chinos que introdujo Marco Polo a principios del Siglo XIV. Pero qué del auge actual del Feng Shui, el Ch’i Kung, la acupuntura y otros tantos recursos provenientes de China, ¿no son acaso influjos de una cultura a la que consideramos dueña de soluciones alternativas a nuestras angustias en Occidente?
Extrañamente, al igual que en Europa, América Latina, Canadá, Australia y Estados Unidos, también en el orbe asiático hay un redescubrimiento de China. Los japoneses, por ejemplo, que no sólo la invadieron sino que durante décadas miraron a China como menor a sus circunstancias económicas, han vuelto a reverenciarla. Lo mismo pasa con los coreanos y hasta con los chinos habitantes de la Isla de Formosa, quienes rendidamente participarán en la próxima Olimpiada como China Taipei, es decir, una provincia de la madre tierra, parafraseando a Pearl Buck.
La relación de China con las naciones del Sureste de Asia, específicamente la ASEAN, comienza a ser distintiva. Desde la década pasada se advierte un acercamiento aun más intenso que el que se daba en los 15 años anteriores. Las desconfianzas y recelos predominantes durante la guerra fría y durante la etapa de la Revolución Cultural en el régimen maoísta, se han trocado por visitas continuas de funcionarios de gobierno y ejecutivos de empresas de uno y otro lado. La crisis financiera de 1997, conocida como “Efecto Dragón”, fue ocasión que aprovechó Beijing para contribuir al reestablecimiento del orden económico mediante la apertura de sus mercados a las exportaciones de ASEAN.
En materia de seguridad regional, China ha reforzado su participación a través del ASEAN Regional Forum, mecanismo creado para distender los conflictos y establecer medidas de confianza que aborten crisis potenciales en el campo de la seguridad. China también ha incrementado su participación en los asuntos regionales mediante la firma de múltiples acuerdos de cooperación económica. La Área de Libre Comercio China – ANSEA es una consecuencia directa del acuerdo alcanzado por las partes en noviembre de 2001; cuando la ALC sea una realidad en 2010, se convertirá en el mayor bloque comercial del mundo con más de mil 800 millones de consumidores (1)
Cabe preguntarse, ¿qué intereses persigue China además de los meramente comerciales?
No es difícil inferir que por la exorbitada industrialización de China en los últimos 20 años la necesidad de materias primas ha ido en aumento, pero así mismo China necesita un ambiente internacional estable que le permita seguir desarrollándose, de ahí que su diplomacia actual esté tan orientada a garantizar condiciones de paz y seguridad particularmente en la zona asiática. El ministro chino de Relaciones Exteriores, Li Zhaoxing, ha sido enfático al declarar de manera reiterada que la tarea diplomática consiste en establecer relaciones sólidas con otros países bajo principios de igualdad, beneficio mutuo y cooperación del tipo ganar-ganar (2), o de lo contrario la presencia china en el mundo podría interpretarse como hegemónica.
Sin embargo, la zona de ASEAN es especial para los chinos por otras tantas razones. En el Sureste Asiático han confluido en el pasado los intereses de las potencias coloniales europeas y de los otrora archienemigos de China: Estados Unidos y la ex Unión Soviética.
Sabemos bien que la península Indochina fue escenario de cruentas guerras en el siglo pasado, no obstante, para Beijing representa también el centro en el que concurren las esferas de influencia cultural de India y China –de ahí el término Indochina-, y la India, que también se encuentra volcada hacia el desarrollo acelerado y la expansión económica internacional, es y ha sido siempre un rival sumamente respetable para los chinos.
No puede haber dos soles en un sistema solar.
(*)(Director del Centro de Estudios de Asia Pacífico del Tecnológico de Monterrey, México)
Extrañamente, al igual que en Europa, América Latina, Canadá, Australia y Estados Unidos, también en el orbe asiático hay un redescubrimiento de China. Los japoneses, por ejemplo, que no sólo la invadieron sino que durante décadas miraron a China como menor a sus circunstancias económicas, han vuelto a reverenciarla. Lo mismo pasa con los coreanos y hasta con los chinos habitantes de la Isla de Formosa, quienes rendidamente participarán en la próxima Olimpiada como China Taipei, es decir, una provincia de la madre tierra, parafraseando a Pearl Buck.
La relación de China con las naciones del Sureste de Asia, específicamente la ASEAN, comienza a ser distintiva. Desde la década pasada se advierte un acercamiento aun más intenso que el que se daba en los 15 años anteriores. Las desconfianzas y recelos predominantes durante la guerra fría y durante la etapa de la Revolución Cultural en el régimen maoísta, se han trocado por visitas continuas de funcionarios de gobierno y ejecutivos de empresas de uno y otro lado. La crisis financiera de 1997, conocida como “Efecto Dragón”, fue ocasión que aprovechó Beijing para contribuir al reestablecimiento del orden económico mediante la apertura de sus mercados a las exportaciones de ASEAN.
En materia de seguridad regional, China ha reforzado su participación a través del ASEAN Regional Forum, mecanismo creado para distender los conflictos y establecer medidas de confianza que aborten crisis potenciales en el campo de la seguridad. China también ha incrementado su participación en los asuntos regionales mediante la firma de múltiples acuerdos de cooperación económica. La Área de Libre Comercio China – ANSEA es una consecuencia directa del acuerdo alcanzado por las partes en noviembre de 2001; cuando la ALC sea una realidad en 2010, se convertirá en el mayor bloque comercial del mundo con más de mil 800 millones de consumidores (1)
Cabe preguntarse, ¿qué intereses persigue China además de los meramente comerciales?
No es difícil inferir que por la exorbitada industrialización de China en los últimos 20 años la necesidad de materias primas ha ido en aumento, pero así mismo China necesita un ambiente internacional estable que le permita seguir desarrollándose, de ahí que su diplomacia actual esté tan orientada a garantizar condiciones de paz y seguridad particularmente en la zona asiática. El ministro chino de Relaciones Exteriores, Li Zhaoxing, ha sido enfático al declarar de manera reiterada que la tarea diplomática consiste en establecer relaciones sólidas con otros países bajo principios de igualdad, beneficio mutuo y cooperación del tipo ganar-ganar (2), o de lo contrario la presencia china en el mundo podría interpretarse como hegemónica.
Sin embargo, la zona de ASEAN es especial para los chinos por otras tantas razones. En el Sureste Asiático han confluido en el pasado los intereses de las potencias coloniales europeas y de los otrora archienemigos de China: Estados Unidos y la ex Unión Soviética.
Sabemos bien que la península Indochina fue escenario de cruentas guerras en el siglo pasado, no obstante, para Beijing representa también el centro en el que concurren las esferas de influencia cultural de India y China –de ahí el término Indochina-, y la India, que también se encuentra volcada hacia el desarrollo acelerado y la expansión económica internacional, es y ha sido siempre un rival sumamente respetable para los chinos.
No puede haber dos soles en un sistema solar.
(*)(Director del Centro de Estudios de Asia Pacífico del Tecnológico de Monterrey, México)
(1) Véanse las colaboraciones del Prof. Lu Jianren en el Instituto de Estudios de Asia Pacífico, perteneciente a la Academia China de Ciencias Sociales. http://iaps.cass.cn/english/articles/content.asp?class=1
(2) “Equality, Mutual Trust and Win-win Cooperation”, discurso del ministro chino Li Zhaoxing, 1o de diciembre de 2004. http://www.fmprc.gov.cn/eng/topics/wenjiabaoASEANeng/t172768.htm
(2) “Equality, Mutual Trust and Win-win Cooperation”, discurso del ministro chino Li Zhaoxing, 1o de diciembre de 2004. http://www.fmprc.gov.cn/eng/topics/wenjiabaoASEANeng/t172768.htm
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